Albert Einstein

"El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo Arte y Ciencia verdaderos". Albert Einstein.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Un Universo Lleno de Vida: Sobre Drake y Mensajes en una Botella


Podrían estar entre nosotros y tan siquiera darnos cuenta de ello.
Ante tan descabella proposición quizás nos quedemos sin habla, pero cuando la afirmación viene de la boca de  Martin Rees, uno de los mejores cosmólogos del mundo, astrónomo de la Reina de Inglaterra y presidente de la prestigiosa Royal Society británica, cabe preguntarse si existe aunque sea la mínima posibilidad de que dicha afirmación así sea.

   “Podríamos tenerlos ante nuestras propias narices y no reconocerlos -dijo Rees durante una conferencia en la Academia Nacional de Ciencias (NAS) norteamericana, en Febrero del año 2010-. El problema es que nosotros buscamos algo que se nos parezca mucho, y asumimos que por lo menos manejarán unas matemáticas y una tecnología similares a las nuestras”.

    Sin embargo, las cosas podrían no ser así en absoluto. Rees cree firmemente esa posibilidad, “sospecho que podría existir vida e inteligencia ahí fuera bajo formas que nosotros no podemos concebir. Del mismo modo en que los chimpancés no pueden entender la Física Cuántica, ellos podrían tener y manejar aspectos de la realidad que están más allá de la capacidad de nuestros cerebros”.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Un Paseo por la Realidad: Yo o Cerebro


Despertó sobresaltado en una habitación totalmente blanca. Sus sentidos estaban un poco acogotados, y no sabía el por qué.
Se encontraba acostado en una cama de hospital. Su último recuerdo lo situaba en su cálida casa al lado de su mascota a la luz de una lámpara mientras leía una de esas historias de miedo que tanto le gustaban, sin embargo, después, todo era oscuridad y confusión.
Miguel, que era así como se llamaba, se incorporó sin mayor dificultad, no entendía que podría haberle llevado a esa situación, y que no tuviera secuelas aparentemente. Acto seguido moviendo ágilmente su brazo, cogió con soltura las sábanas que cubrían sus extremidades inferiores quitándoselas de encima. De pronto se percató de que algo no era normal. Esa, no era su pierna, la pierna que el conocía. Era a simple vista de alguien ajeno a la situación una pierna totalmente normal, con gran cantidad de vello, y un pie con sus cinco dedos, nada para nadie hubiera sido anormal. Miguel, espantado con lo que veía intentó arrancarse la pierna, sin resultado alguno, intentaba que aquella cosa espantosa no formara parte de él mismo. Asustado y con muecas de dolor en su rostro, empezó a gritar. Se escuchaban por los pasillos los andares rápidos y habilidosos de varias personas. El pomo de la puerta giró, y la puerta se abrió con tanto brío y fuerza que esta chocó contra la blanca pared, produciendo un sonido seco y resquebrajando las capas de pintura que la configuraban. Por la puerta entraron con velocidad dos doctores, ante sus ojos se exponía una viñeta casi cómica y a la vez extraña y perturbadora. El hombre se hallaba tumbado en el suelo semidesnudo, con la rodilla desencajada y aun así el hombre estiraba una y otra vez para poder arrancarse la pierna de una vez por todas, lo cual hacía que tuviera una postura extraña y caótica. Uno de los doctores se quedó perplejo mientras el otro actuaba amordazando al sujeto. Tras unos segundos por fin se produjo la pregunta:-¿Qué le pasa?-. Miguel se encontraba en estado de shock, estaba totalmente pálido y con un tímido susurro atinó a decir:-Esta, no es mi pierna-. Ambos doctores asombrados se miraron el uno al otro, con una perplejidad inusitada, y como si telepáticamente se produjera, ambos respondieron al unísono:-Esa, señor, es su pierna-. Miguel, mirándola, viendo que estaba destrozada, la reconoció y rompió a llorar.