Albert Einstein

"El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo Arte y Ciencia verdaderos". Albert Einstein.

jueves, 24 de enero de 2013

El Evento Carmesí “Tunguska”


30 de Junio de  1908, 7 Am Siberia.

Artur Kuznetsov corría como alma que llevaba el diablo, una jauría de lobos siberianos le pisaba los talones, hacía tiempo que había perdido de vista a sus compañeros. Su respiración era agitada, esquivaba con gran agilidad las ramas caídas. De vez en cuando alguna que otra le producía algún rasguño en sus prominentes vestiduras, incluso hubo una que a punto estuvo de causarle una grave lesión en su ojo izquierdo, sin embargo, sólo consiguió abrirle un gran corte en su mejilla, la piel se desgarró, la sangre brotó salpicando su alrededor. Artur titubeó breves segundos por el dolor punzante que sentía, sin embargo apretó el paso.
El cansancio empezaba a pasarle factura, sus piernas empezaron a aflojar, sentía que se dormían, y no era para menos llevaba 1 hora entera corriendo. Empezó a pensar en la descabellada idea que habían tenido días anteriores, ante los ataques sufridos por los lobos, el haber siquiera propuesto ir a su caza, ahora, sin embargo, ellos eran la caza y los lobos sus cazadores. Pensado en ello se encontraba cuando su pie izquierdo golpeó contra una gran raíz que sobresalía del suelo, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera de bruces contra el pavimento rompiéndose su prominente nariz contra una gran roca.
Aunque parezca imposible recuperó el equilibrio en menos que se tarda en pestañear, impulsado por el miedo que había supuesto un rebrote de adrenalina en la sangre había hecho que se sobrepusiera al dolor, que este quedara en segundo plano y siguiera su camino. No obstante, se detuvo al observar la quietud del ambiente. “¿Habría perdido de vista a sus perseguidores?” Se preguntaba sin cesar. Miró al cielo, su boca totalmente manchada de sangre por el corte y la abundante emanación que salía del tabique nasal, dejó entrever una risa, cuyo aspecto parecería a cualquier espectador tan dantesca como siniestra.
Todo se hallaba en calma. No existía el ruido. Nada.
Agachó la cabeza, se recostó a la falda de un árbol con la intención de descansar, recuperar fuerzas e intentar parar las hemorragias. En eso estaba cuando, de pronto, empezó a escuchar un agudo silbido, cada vez era más y más fuerte, su tímpanos no podían más, su cabeza iba a explotar. Se levantó en busca del objeto, de la causa por la cual se emitía el sonido. No encontró nada. Un gélido y feroz viento, entonces, chocó contra su cara que ardió de frío. Kuznetsov estaba atemorizado ante tal brutal e inesperado atentado contra su integridad. La fuerza del viento era tal que lo levantó algún que otro palmo del suelo. Estaba claro que algo tan inesperado como inexplicable estaba aconteciendo. Sin previo aviso cayó al suelo, se escuchó un crujido, el que hizo su rodilla al chocar contra el suelo. El menisco había cedido ante el golpe, haciendo que la tibia desgarrara el tejido carnoso cuando se fracturó por la presión ejercida. El hueso podía ser visto a simple vista. Artur aulló de dolor. Levantó la mirada llorosa, vio un destello de luz tan potente que lo cegó, escuchó y dejó de escuchar pues el ruido que se había producido literalmente reventó sus tímpanos. Para cuando Kuznetsov recuperó algo la vista lo que vería significaría su fin. Una onda expansiva arrasaba todo a su paso, seres vivos y rocas se desintegraban por doquier. Al pobre desgraciado no le quedó tiempo siquiera para sentir o pensar, su carne se desgarraba de los músculos, la onda lo levantó y arrasó con él, sólo quedó polvo.

jueves, 17 de enero de 2013

“Mientras no elijas, todo es posible”


          Realmente nada es como parece, incluso tus propias decisiones quizás estén ya escritas, y si es así, ¿para que seguir aquí? Mejor será pensar que existen miles, puede que millones de Universos con infinidad de decisiones, de pequeños matices a los que estamos expuestos y ante los cuales nosotros elegimos. Elegimos que hacer, donde ir, que estudiar, de quién enamorarnos... Puede que en algún sitio, en otra brana del Universo exista otra persona genéticamente idéntica, igual que tú, igual que yo, y sin embargo con una vida muy distinta a la que ahora mismo se nos abre camino ante nuestros pies, paso a paso. ¿Y que hay de la muerte? Una nueva aventura, nada está dicho, quizás sea entonces cuando verdaderamente abramos los ojos ante lo que es verdad y todo, todo lo que hayamos "vivido" hasta ese instante se quede cual niño despierta de un sueño. Nada está escrito, tú generas este mundo, tú lo mueves y puedes cambiarlo.


miércoles, 9 de enero de 2013

El Reto de Marcando Página


            Hoy no habrá ninguna entrada como estáis acostumbrados, ya que desde Marcando Página nos han invitado a realizar un post donde digamos 7 cosas sobre aquellos blogueros que citaran en su entrada, así que allá vamos…
            Debo decir no obstante, que quizás para la gran mayoría o no, de las personas que me leen, tienen un trato bastante cercano para conmigo por lo cual me conocen de sobras, pero para el público más alejado que cada día sois más, y os doy las gracias por ello de todo corazón, me gustaría tener la misma cercanía si pudiera ser, por ello en el blog podréis encontrar enlaces que os llevarán a Twitter, Facebook o Google + donde me podréis encontrar, debo decir que también en mi perfil está puesto mi correo para cualquier duda, sugerencia y demás que pudiera surgir. Del mismo modo también estoy en Tuenti…

jueves, 3 de enero de 2013

Tras los pasos de la Ilusión: Una estrella en el Firmamento



           “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. (…) Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén (...) Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; (...) Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”. (Mateo 2, 1-12).